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¿La propiedad es un robo?

¿La propiedad es un robo?
Pierre J. Proudhon (el francés de la foto) lo afirmó a mediados del XIX.. Hoy esto parece no ser aceptado por la mayoría; ¿hasta que punto la historia responde a esta cuestión?

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domingo, 6 de junio de 2010

El ahorro simbólico

En los últimos días se escucha hablar mucho y mal sobre dos términos que en las épocas de bonanza económica algunos habían parecido olvidar: el ahorro y la austeridad.
Las definiciónes que nos da la R.A.E. del ahorro es: " reservar alguna parte del gasto ordinario, evitar un gasto o consumo mayor"... entre otras. Mientras que sobre la austeridad nos dice que es la calidad de ser severo, rigurosamente ajustado a las normas de la moral.
Sin ser mi pretensión la de entrar en discusiones a cerca de la nominación que más se ajuste a la realidad, me limitaré a entrar en el sentido que ciertos sectores le quieren dar a estos dos bonitos términos.

Cuando yo estudié, y podeis creer que no fue hace mucho, la economía era la ciencia encargada de administrar los recursos escasos eficientemente; pues bien, esta definición que doy parece que sólo se aplica en la Administración pública cuando la tasa de paro que nos dan se acerca al 20%.

Es entonces, al alcanzar este 20%, cuando los medios nos machacan día tras día con el ahorro y la austeridad. ¿Que pasa?, ¿que hasta ahora no se estaba evitando un consumo mayor que el que la eficiencia economica exige? Al fin, eso sí explicitamente, el clan de los politicos han reconocido que el despilfarro era practica habitual en la Administración y dejadme dudar que ahora no lo siga siendo.

La eficiencia creo que se debe aplicar no sólo en épocas de crisis y respeto a la austeridad me da la risa. El ahorro y la austeridad no pueden ser algo simbólico señores políticos. Porque se reduzcan los coches oficiales, los conserjes, el stock de papel higiénico en los baños o sus salarios base (ya no así las famosas comisiones) no se conseguirá nada más que un puñado de votos de cuatro ingenuos.

El ahorro de verdad empezaría,
como ya he dicho en anteriores entradas, por reducir organismos superfluos, burocracias innecesarias, cargos inútiles y sobretodo la partida contable de "publicidad, propaganda y relaciones públicas". En definitiva gestión eficiente.

Y otra forma de ahorrar también sería taponando la hemorragía de los ingresos potenciales de los grandes capitales. Aún que la Hacienda Pública tapa esta enorme hemorragía con una tirita.
Cuando un gobierno meta mano en las Sicav's (
Sociedades de Inversión de Capital Variable en las que encontramos a los grandes capitales) y dejen de tributar al 1% me empezaré a creer las palabras ahorro y austeridad de la boca de un político.
Quizás tengan miedo a la fuga de capitales del país pero dejaré este tema para otro post sobre paraisos fiscales.
Al fin y al cabo la raiz de todo el problema ya la descubrió Marx en el siglo XIX y es que mientras haya clase dominante que domine a la más numerosa seguirán pasando cosas como estas.

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